Mientras la agenda nacional empieza a discutir qué tan universal debería ser la asignación por hijo, en la provincia y sin tanta promoción mediática se lanza el Envión, que Cacho Alvarez ya venía implementando eficazmente en Avellaneda (¿o no, Conu?) y que ahora se instrumenta a nivel provincial para los pibes de
Lo interesante del Plan, es que viene tácitamente a retomar un debate en torno a la implementación político-social de los planes de asistencia y su efectividad real sobre la vida popular.
Como siempre, el problema no es la abstracción universalidad-focalización, ni empleo o asistencia directa, sino qué recursos humanos y materiales se tienen para la instrumentación, además de una diagramación que posibilite el acceso rápido y masivo al beneficio, tipo Plan Jefas y Jefes de Hogar en el 2002.
El Plan Envión reinserta un elemento crucial en la política social: la necesidad de contar con una organización territorial que despliegue un rol socio-político insustituible para la perdurabilidad y eficacia del plan.
Aunque Cacho Alvarez no lo diga, la discusión que está detrás del Envión remite a las fallas estructurales de la política social de Arroyo: la debilitación de las manzaneras a partir de la implementación de la tarjeta alimentaria, que quedaron relegadas en sus roles de referentes barriales, situación que provocó fallas en la contención social de los sectores más postergados. Demás esta decir que las manzaneras desactivan quilombos jodidos que exceden largamente a la cuestión alimentaria. Para los que siguen pensando que se trata sólo del canje de bolsas de morfi por eventuales votos, la insuficiencia y las fallas que mostró la tarjeta alimentaria como supuesta panacea contra la pobreza y el clientelismo, habla de la complejidad del problema.
La aplicación del Envión (que le da una beca mensual a cada pibe mientras se capacita y estudia para entrar al mercado laboral, además de base alimentaria y actividades adicionales como deporte y arte) se hace en sedes barriales, devolviendo una dinámica social que se había perdido con la bancarización de la asistencia y el corrimiento de los beneficiarios del PJJH al Plan Familias (que anulaba las atribuciones del referente barrial para actuar en el territorio) promovida por la cosmovisión arroyista, cuyo fracaso se comprobó en los hechos. Con el Envión de Cacho vuelve, en parte, la política social posta. Que así sea.

7 comentarios:
Totalmente. Cambio una manzanera por 5 posgrados en Flacso y un club de barrio por una consultora de nombre piola.
Eso, Luciano: que así sea. Que los postergados coman y estudien. Y, de paso, para que los que bufan la sigan mamando.
Personalmente no creo que la desactivación del rol político y comunitario de las manzaneras sea a causa de la bancalización de la ayuda social. O no puedo visualizar una relación tan directa entre una cosa y la otra como vos lo planteas. Deben existir otras coordenadas que se nos escapan.
Por otro lado creo que hay que discutir fuertemente con las políticas publicas de empleo que plantean una relación directa entre capacitación y acceso al empleo. Creo que el credencialismo es un problema y no una solucion (más allá de la formación como valor en si mismo). En estas condiciones "entrar al mercado laboral" como decis, debería estar pensado de otra manera y no desde la opcion individual de la capacitacion que insisto, creo que es más política de espejitos de colores que otra cosa. No se, es algo que me preocupa.
No es trivial ni abstracto, Luciano, el contrapunto 'universalidad / focalización', 'asistencia / trabajo'. Hay unos implícitos enormes rondando por ahí.
Perdone si me voy al carajo:
A la disgregación del feudalismo se vino abajo un sistema social que contenía fuertes instituciones protectivas del trabajador / campesino. El instituto del vasallaje -más allá de conformar un sistema de dominación y sarasa sarasa- generaba obligaciones y derechos desde y hacia ambas partes.
La disgregación de ese mundo pauperizó de manera feroz al trabajador / campesino.
En tiempos heroicos de la acumulación decimonónica la vida del campesino proletarizado era abismalmente inferior a la de sus antepasados de le media / baja Edad Media. Dato histórico.
El capitalismo tardó 200 años para reconstruir unas instituciones y un modelo productivo que reconfiguraran la protección del trabajador (estado de bienestar, si quiere) y logró hacerlo sólo en los países centrales, que habían ido más lejos en esa "gran transformación".
Hoy -desde los 70'- asistimos a la desestructuración de las instituciones protectivas del trabajador, junto con la metamorfosis del modelo productivo que las hicieron posibles.
No sabemos hacia adónde vamos. Sí que la relación salarial propia del fordismo sobre la cual se levantaban esas instituciones viene caducando en los hechos.
Discutir el ingreso universal no es sino eludir el abordaje de ese gran problema: cómo vamos a hacer subsistir / restaurar / sobrevivir esas instituciones protectivas -o al menos sus líneas directrices, sus valores fundantes- a la "gran transformación" en curso.
En la transición del feudalismo al capitalismo -como ahora- seguro pagaba más "universalizar" un cuenco de arroz para los desharrapados, que tomar el desafío de construir soluciones "protectivas" ante la disgregación de las bases de ese mundo.
El discurso 'universalizador' me da la sospecha que, por debajo de la cáscara de 'instituir derechos', etc., tiene una alta dosis de fatalismo. En definitiva, como ese problema les parece quedar grande, se trata de tirarle un hueso al pobrerío, y hacerlo de manera 'eficiente' y limpita, de manera que no venga a molestar organizándose y haciéndose visible, una módica anestesia para la gran cirujía a que nos somete el impersonal demiurgo del capitalismo.
Y podemos coincidir en que hoy hay mucha más 'conciencia histórica' de esa inflexión epocal. No es garantía de nada, pero debe haber hoy más cientistas sociales vivos que durante toda la historia de la humanidad. A pesar de la mediocridad que pueda tener esa colectividad, digamos que hay disponibles unas cuantas herramientas mas que las que tuvieron en aquellos tiempos para 'administrar' los efectos de la transformacion.
SLDS
Ana: Tenés razón, la causa de la debilitación de las manzaneras no es la bancarización del pago, quizás me expresé mal.
El PJJH estaba también bancarizado, pero la intervención permanente de la manzanera en el monitoreo, el control y los informes de ejecución del plan era parte estructural inherente a la puesta en funcionamiento del plan.
Eso era algo que ya venía internalizado a nivel barrial desde el Plan Vida, cuando la manzanera es el nexo que garantiza la llegada de la ración de huevos y leche a las madres lactantes y no permite que haya avivadas en el reparto del beneficio.
Esto refiere a una estructura organizativa que se va montando a medida que el Plan avanza, y que da autonomía de criterio para que la manzanera paute lo más conveniente según el barrio y sus singularidades.
Toda esta trama se debilita con el desaliento que promueven las conversiones ocurridas:
Plan Familias no incluía el monitoreo de un referente barrial: la madre cobra por cantidad de hijos y listo. La tarjeta alimentaria es igual: te llevás los alimentos y punto, te vas a tu casa. En la práctica, se atrofian los vinculos con la mina que antes te resolvía cosas que no estaban relacionadas con lo especifico del plan, y que a veces son las más acuciantes.
Habrá que ver como se implementa: pero este Plan de Cacho reintroduce con fuerza a un referente barrial que tiene que garantizar el funcionamiento del plan en el barrio, sí o sí: no es cobro y me voy a mi casa. Veremos como se implementa: la realidad va a determinar el éxito o fracaso.
Siri: Esta bíen, yo no quise minimizar ambas dicotomías, sino aclarar que la cuestión central es el mecanismo de implementación de la asistencia: algo que parece una pavada, pero es lo más complejo.
Perón y Evita no inventaron nada nuevo: sólo que promovieron niveles de asistencia social descomunales a partir de una planificación organizativa infernal desde una burocracia estatal adoctrinada que era un relojito suizo, y con la incorporación masiva de mujeres a la política (RF)para desplegar la tarea social, que también era política.
Si tenés eso, el plan puede ser focalizado, universal, para pibes, para viejos, para discapacitados, eso no importa.
Abrazos a todos, gracias por comentar
Luciano, si el vínculo entre las manzaneras y la comunidad se rompio o se debilitó por la entrada de las tarjetas en la escena, quiere decir que ese vínculo no era uno aceitado en el sentido de vínculo comunitario. Quizás el problema está en que el único nexo era la leche y el azucar. Quizás podemos decir que ese nexo de supervivencia no alcanzó para construir otra cosa, o no se pudo, o no se quiso. A lo que me refiero es que ese vínculo alimentario (por llamarlo de alguna manera) quizás era vivido como coactivo respecto a la manzanera que, como decís, era la que pautaba lo "más conveniente según el barrio y sus singularidades".
Lo cierto que eso que decís "te llevas los alimentos y te vas a tu casa" no es tan asi, o al menos no lo es en algunos municipios en los que estuve trabajando (especialmente el de Luján). Vos que data manejás? quizas existan otras experiencias que estaría bueno contrastar para ver por donde pifia la cosa.
Saludos
Ana
Ana: Creo que la relación de la manzanera con el barrio está supeditada a cada lugar en particular; en cada barrio es distinto,aunque se trate del mismo municipio. Por eso te decía que la organización se desarrolló a medida que el plan avanzaba, y yo digo que acá el recurso humano es clave, de lo cual se infiere la precariedad que puede presentar el vínculo.
Lo de "te llevás el alimento y te vas a tu casa" no es taxativo, sino una impronta de menor presencia barrial que se produjo a raíz de las reformas. Pero la manzanera sigue estando, el Plan Mas Vida sigue aplicandose y las tareas se hacen en casi todo los municipios; yo me refería a lo cuantitativo.
Saludos
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